Reunión de Las Aguas (3m 1f) – Teatro Escolar


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REUNIÓN DE LAS AGUAS

Copyright Victor Sant’Anna 2007
Traducido al español por Fernando Garcia Fernadez fernando_garciaf@yahoo.com.br

Revisado por Vanina Schembari (@gmail.com) 

Teatro Escolar – ¡Teatro hecho por alumnos para sus propios compañeros!

Sinopsis: Obra de teatro sobre cuestiones ambientales y el desinterés de las autoridades sobre el problema.

Personajes:
Dr. Pôncio – político o autoridad
Sr. Cônscio – representante de una entidad que lucha contra la contaminación de las aguas.

Extras:
Secretario y Secretaria.

En la antesala, El Sr. Cônscio espera sentado en un sofá. Frente a él, sentados en dos mesas, en medio de la antesala, separando la antesala de la oficina del Dr. Pôncio, dos secretarios hacen «guardia» en la puerta.

Dr. Pôncio está en su escritorio, leyendo una revista, sin importarle demasiado. Mira el reloj y continúa leyendo. Mira el reloj otra vez. Aprieta un botón (ficticio, que es una campanilla) en su mesa.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa!

La secretaria se levanta y entra en la sala.

DR. PÔNCIO

(En voz baja)
¿Ya se fue?

Doña Rosa coloca el dedo sobre la boca haciendo señal de silencio. En puntas de pie para no hacer ruido vuelve hasta la puerta y espía en la antesala; vuelve donde está el Dr. Pôncio y sacude la cabeza negativamente.

DR. PÔNCIO
Está bien, déjelo, ¡seguro que no se va a quedar todo el día! ¡Vuelva a su trabajo!

Doña Rosa sale.

DR. PÔNCIO
¡Pero qué cosa! ¡Con sólo conseguir una posición de respeto uno se llena de gente pidiendo favores!

Dr. Pôncio Vuelve a leer su revista.

SR. CÔNSCIO
(Atendiendo el celular en la antesala)
¡Hola!  No, aún no… Parece que va a demorar…
(Mira a los secretarios y pregunta)
¿Ya acabó la reunión?
Los dos secretarios mueven la cabeza negativamente.

SR. CÔNSCIO
(Volviendo a hablar por el celular)
Aún no… ¡Se ve que demorará bastante, está en reunión desde que llegué! ¿El qué?
(Mira el reloj)
¡Ya hace unas 4 horas!
(Apaga el celular)

Dr. Pôncio mira el reloj y continúa leyendo. Mira el reloj otra vez. Aprieta el botón para llamar a la secretaria.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa!

La secretaria se levanta y entra en la sala.

DR. PÔNCIO
Ya leí toda la revista. ¡Sé todo sobre la novela de las siete! Puede llevarse la revista. Ya lo decidí: ¡voy a atender al representante, así nos libramos de él y ellos no nos molestan más!

Doña Rosa toma la revista y sale por la puerta, mientras el Dr. Pôncio se arregla la ropa (se coloca el saco, por ejemplo), y va hasta la puerta, abriéndola.

DR. PÔNCIO
Hola, amigo, ¡entre!

SR. CÔNSCIO
Hola, Dr. Pôncio… Gracias por recibirnos… Soy de la organización que lucha contra la contaminación de las aguas de nuestro planeta…

DR. PÔNCIO
Ah, desde luego, ¡el movimiento que quiere eliminar la contaminación! Señor… ¿Cônscio?

SR. CÔNSCIO
Sí, eso mismo, mucho gusto… Mire, tenemos una petición firmada por muchas personas…
(Entrega al otro una lista de papel enorme)

DR. PÔNCIO
Espere un momento, déjeme ver… ¿Qué? ¡Cuánta gente interesada!

SR. CÔNSCIO
¡Ha participado casi toda la población!

DR. PÔNCIO
Bueno, creo que el agua es importante, eso seguro… ¿Pero, qué exigen? Aparte del olor, el sabor y el color, ¡el agua siempre llega tan limpita!

SR. CÔNSCIO
¡La contaminación está acabando con nuestras fuentes!

DR. PÔNCIO
¿Fuentes…?

SR. CÔNSCIO
¡Quedan pocas fuentes de agua limpias en la naturaleza! ¡Necesitamos actuar mientras aún tenemos tiempo!

DR. PÔNCIO
¿Tiempo…?
(Mira el reloj)

SR. CÔNSCIO
Dr. Pôncio, ¡no podemos continuar bebiendo, cocinando y usando agua sucia! ¡El agua está contaminada!

DR. PÔNCIO
¿El agua está contaminada?

SR. CÔNSCIO
¡Usted debe actuar con sabiduría!

DR. PÔNCIO
(Hace una cara de sapo)
¿Sabiduría?

SR. CÔNSCIO
¡Con el poder que usted tiene en sus manos, puede decidir sobre nuestro porvenir!

DR. PÔNCIO
¡Futuro!
(Hace un gesto e interrumpe al otro)

Dr. Pôncio mira el reloj y aprieta el botón para llamar a la secretaria.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa!

Doña Rosa entra en la sala.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa! ¡El agua! ¡Es la hora de lavarme las manos!

Doña Rosa sale.

DR. PÔNCIO
¡Bueno, mi amigo! ¡Estoy muy sensibilizado con su causa! Qué pena que este problema esté tan lejos del alcance de mis manos…

SR. CÔNSCIO
Pero, señor…sólo…

DR. PÔNCIO
(Hace de nuevo el gesto que interrumpe lo que dice el otro)
¡Con respecto a este asunto, la reunión se acabó!

Doña Rosa vuelve con el secretario, uno llevando un jarro y el otro con una vasija. Dejan todo sobre la mesa y salen.

DR. PÔNCIO
¡Me lavo las manos!

SR. CÔNSCIO
Como Pôncio Pilatos…

DR. PÔNCIO
¿Puede tomar aquella jarra?

Sr. Cônscio toma la jarra, Dr. Pôncio coloca las manos sobre la vasija mientras el otro derrama el líquido de la jarra sobre las manos del Dr. Pôncio (el líquido debe estar sucio, dejando las manos de otro color).

DR. PÔNCIO
¿Qué? ¿Pero qué es lo que está sucediendo?

SR. CÔNSCIO
¿No le dije que el agua estaba contaminada?

DR. PÔNCIO
¡Pero nadie dijo que era mi agua!

SR. CÔNSCIO
El agua es de todos, si está contaminada, ¡todos nosotros pagamos por las consecuencias!

DR. PÔNCIO
¡Consecuencias…! Tiene razón, amigo, ¡gracias! ¡Recién ahora he percibido el problema! ¡Puede dejármelo a mí que yo lo resolveré!

SR. CÔNSCIO
¡Está bien! ¡Confiamos en su capacidad, sino no estaría en este cargo! ¡Adiós!

DR. PÔNCIO
¡Adiós!

Se despiden, Sr. Cônscio sale.

DR. PÔNCIO
¿Por qué nadie me avisó qué la contaminación había llegado al palacio? ¡Necesito hacer algo!

Dr. Pôncio aprieta el botón para llamar la secretaria.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa! ¡Vengan los dos aquí!

Doña Rosa entra con el otro secretario.

DR. PÔNCIO
¡Doña Rosa! ¡La contaminación está acabando con nuestras fuentes! ¡Quedan pocas fuentes de agua limpias en la naturaleza!

Dr. Pôncio se detiene un momento y hace el gesto para interrumpir a los secretarios como si ellos fuesen a decir algo.

DR. PÔNCIO
¡Necesitamos actuar mientras aún tenemos tiempo! ¡No me puedo lavar las manos con agua contaminada! ¡Debo actuar con sabiduría!
Los secretarios se miran uno al el otro sin entender nada.

DR. PÔNCIO
(Levantando un dedo, como si hubiese tenido una idea muy inteligente)

Por el poder que tengo en mis manos yo decido: ¡Doña Rosa, mande a importar toda el agua mineral de otros países para que yo pueda continuar lavándome las manos!

Los secretarios piensan un poco, no entienden mucho, pero después comienzan a aplaudir al Dr. Pôncio, que agradece fingiendo modestia…

 FIN.

Copyright Victor Sant’Anna 2007

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